domingo, 29 de noviembre de 2015

Iba para ti.

Hace tiempo que vengo pensando que le debo cosas a mucha gente, que me siento en deuda con el mundo por todo lo que me dieron. Que nunca he sabido contestar a todo lo bueno que se me ofrece, ni aprovechar la mitad de oportunidades que se me brindan. Y sin embargo, hay algo en ti que me hace pensar que te debo demasiado, incluso más que al resto, para todo lo que te podría dar.
Estaba pensando en escribirte esto, a ti, pero al final decidí que me lo debo a mí mismo más que a ti, y que da igual, porque vas a pensar que no tiene sentido que lo sepas. Hace cosa de meses, no encontraba un porqué ni un como, no sabía donde estaba pero mucho menos sabía a donde quería ir. Me rio porque ahora estoy igual, bueno, es que nunca dejé de estar así (o de ser así), pero mientras que pasaba contigo por lo menos no me importaba. Nunca me dio igual el futuro, soy la persona más cuadriculada que existe y tiendo a peor, pero fuiste tú el que hacía que diese igual, eras esa felicidad que disfrutas sin saber que tienes la mejor de las mieles en la boca.
Fuiste lo menos planificado, el no de nunca, el jamás volverá a pasar y ahora eres el tropiézame otra vez. Fuiste todas esas veces que dije "no quiero volver a sentir así" y me convenciste de que valía la pena, o por lo menos, me hiciste sentir.
Hasta ti, siempre pensé que yo era un alma libre, y poco a poco me voy dando cuenta de que, como decía aquel verso, tengo el alma llena de cadenas. Y supongo no dejarán nunca de ser cadenas, pero son mías.
A lo que venía, tristemente, es a contarme que desde hace tiempo no me siento bien con mis cadenas. Siento que nunca fui capaz de transmitirles lo que sentía. Hay veces que esas cadenas también limitan, cuando te quieres mover demasiado. Te hacían sentir bien porque estabas cómodo, no lo habías notado: los grilletes no te aprietan hasta que no te empiezas a mover. Y entonces no sabes decirle tus cadenas que son molestas, que las quieres, que te hacen feliz, pero que necesitas también poder ser libre. Tener un mosquetón emocional, algo que te mantenga con tus cadenas, pero que te deje escaparte en el mayor imprevisto.
Las cadenas que siempre te levantaron ahora te coartan, y no sabes como decirlo. No sabes como decir que quieres ser sin cadenas, que quieres romper con tus cadenas y que algunas sigan contigo. Tomar la decisión de romper con lo que ellas dicen y que quieran seguir contigo. En fin, no seguir decepcionando y estar seguro que no te decepcionarás a ti mismo. 
A veces, hay alguien que rompe el eslabón, y te hace ver que hay más sentimientos libres, que los que puedes sentir atado, pero siempre vuelvo a la prisión. Me quedaría, una y otra vez, con esas ganas de ver Santiago amaneciendo.
Por cierto, ¿esto es una escala de prisiones?

No hay comentarios:

Publicar un comentario